Ciudad

De la nada Lucia Fernández Buacar, dijo que hermoso esta esto, agregando que recuerda que hace unos 65 años su tía hacia el recorrido en este barrio en un sulki, iba a recorrer las farmacias, salía de Beláustegui y Bahía Blanca, donde había una farmacia, una historia que me llevo no solo a escucharla y como quede atrapada en un relato muy lindo de su familia, ahora se la cuento.

Ella era chica y esa farmacia, construida por su abuelo, que con su textil le dio trabajo a mucha gente, incluso tramitó la jubilación de todos sus vecinos destaca Lucia con admiración, mientras nos cuenta que su tía curaba las piernas ulceradas de sus vecinas en forma gratuita. Lucía acompañaba a la tía Latife Buacar que con cremas que ella misma preparaba en su laboratorio, curaba las heridas, recordando con admiración la capacidad de la tía en la elaboración de estos elementos de primera línea, que tan bien les hacía a las vecinas. Las piernas de las mujeres de antes recuerda Lucía, por la mala circulación, de rojas pasaban a morado, ulceradas, y la tía Latife las curaba a diario, se movilizaba en un sulki, porque esta zona era campo y las distancias eran más grandes. Cuando hace referencia a campo señala la zona donde ahora están el Polideportivo Pomar, la Plaza Udine y más allá, porque sólo había unos pocos edificios. También dice Lucía que eran pocas las viviendas, cuando su papá compro y edificó de a poco se fueron radicando otros vecinos que también compraron e hicieron sus viviendas, los alrededores y así se fue poblando el barrio.

La tía se mudó a Isidro Casanova, dice Lucia, y allá desarrolló su talento, creando las dos farmacias más grandes, la Buacar y la Giobo de San Justo, donde muchos le pagaban con gallinas y con huevos. Otro detalle de esta tía tan generosa es que quería mucho a las prostitutas, dice Lucía, ella recuerda que Latife las cuidaba, porque vivían desamparadas, para ayudarlas siempre les daba cremas y medicamentos, además de cuidar a todos pobres y ricos pagaran o no.

Latife construyó en Isidro Casanova su propia farmacia, donde se potenció y fue muy querida, destaca Lucía, que además de haber sido su madrina y a la que ella quería mucho, fue parte de las mujeres que hicieron historia, con tanta inteligencia que la recuerdo siempre, afirma entusiasta esta sobrina que sigue manteniendo vivo el amor por el barrio.

La familia siempre vivió en Tres Arroyos y Bahía Blanca, considerándose la más privilegiada porque al ser la más chica era la que revolucionaba todo dice Lucía, que no terminó la carrera de medicina por la muerte de su padre, por lo que asumió un rol principal para ellos, pero no quiere publicar sus datos principales.

La foto de Lucia actual y la otra de una casa en Isidro Casanova que ya cumplió mas de 80 años según el blog ISIDRO CASANOVA. La Historia de un Pueblo.

Gracias Lucía, hermoso recuerdo de personas que se involucraron por el bienestar de otros!!! Vos seguis su ejemplo.

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