Ciudad

Parece la única opción en estos días donde la violencia nos invade por todos los rincones y ya nadie está seguro, aunque se encierre bajo siete llaves en una reforzada morada, utilizar la violencia con el sólo afán de lograr la defensa.

Esta situación en la que estamos inmersos nos genera tanto miedo que no podemos pensar, pero debemos poder recurrir a las armas con las que podamos construir una sociedad más justa y equilibrada, para que  el desequilibrio social no engendre la violencia que hoy nos atropella. 

La violencia tiene varias caras, también es violencia que haya chicos en la calle, también es violencia que familias enteras no tengan para comer, mientras otros hacen una ostentación de su opulencia, violencia es también obligar a prostituirse a niños y niñas para satisfacer los placeres de los que pagan.

Otra de las caras violentas de nuestra sociedad son los reclamos, porque violento no es sólo el que mata, violento es también el que no escucha, el que no se involucra para generar mejores resultados, el que a cargo de una institución no la respeta, mientras que previo a su elección se pasa horas escuchando, dando a entender que con un poco de poder hará lo que corresponde.

Tenemos instituciones vacías de respuesta, la salud, la educación, la justicia están presas de las decisiones de los políticos de turno, cuando fueron creadas para solucionar los problemas que afronta el ciudadano. Entonces encontramos que los que deben luchar contra el flagelo de la droga no tienen presupuesto, los que deben impartir las leyes están perdidos en la conveniencia de su aplicación y los que deben enseñar enmarañados en una pelea por unos pocos pesos, aunque eso signifique dejar sin derechos a los que quieren aprender.

Tomemos las riendas de nuestro destino, trabajemos juntos por el bien común sin chicanas fortaleciendo las instituciones para que nos devuelva un estado de equilibrio que nos permita a todos disfrutar de una mejor justicia.

En su libro Las Fuerzas Morales, José Ingenieros dice: “La educación es el arte de capacitar al hombre para la vida social. Sus métodos deben converger al desarrollo de todas las aptitudes individuales, para formar una personalidad armoniosa y fecunda, intensa en el esfuerzo, serena en la satisfacción, digna de vivir en una sociedad que tenga por ideal la Justicia”.

Sin educación y sin justicia seremos rehenes del poderoso de turno, es por ello que usando estas hermosas armas que son las instituciones, debemos poder lograr una mejor convivencia con más amor y respeto por el otro.

Isabel Confalonieri

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