Ciudad

El Arte participa en todos los ámbitos y actividades del ser humano. Es por eso que en la Grecia clásica, cuando una actividad era desarrollada de manera óptima y superlativa, se la consideraba una expresión del Arte; así la Medicina pasó a ser el Arte de curar, la Política el Arte de gobernar, la Oratoria el Arte de discursar, etc.

Cabe mencionar, que antiguamente sólo se designaba Arte a “La Ars Poéticae y La Ars Musicae”(Poesía y Música). O sea, lo que hoy llamamos Arte, la escultura, la pintura, la arquitectura, alfarería, telar y otras tantas actividades; en aquellos tiempos eran artesanías y oficios. Y según pasan los siglos, el concepto artístico cambia al antojo de los tiempos y de los que se yerguen como únicos voceros del Arte. Y es así tan válido lo expresado en la siguiente frase del coreógrafo Maurice Béjart (en su libro Cartas a un joven bailarín):“…en el principio fueron los artesanos y luego el Arte; mucho tiempo después vinieron los artistas y los artistas mataron al Arte.”

Pero no queda sólo allí el conflicto, porque también se hacen oír las vociferantes palabras, visiones e interpretaciones de distintas disciplinas y ciencias. Por ejemplo, los críticos de Arte han secuestrado toda lectura sobre la obra artística y su autor; haciéndonos sentir que los legos carecemos de toda capacidad de interpretar o, mejor dicho, de experimentar la obra de arte. Y, en este devenir estas aportan sus sentencias y máximas:

- la historia, su investigación y lectura parcial.

- la política, con el arte oficial como elemento de proselitismo. La lectura marxista.

- la religión, con el arte religioso como elemento de adoctrinamiento. Recordemos que en la antigüedad la mayoría del pueblo era analfabeto y se los ilustraba por medio de las pinturas y esculturas, tratando de someter la espiritualidad y la sexualidad del individuo con los dogmas que reflejaban las historias de esas obras; a la vez que condicionaban al artista negándole toda posibilidad de creación libre.

- la psicología, con la interpretación del inconsciente y sus motivaciones y deseos.

- la lingüística, determinando al arte como lenguaje.

- la justicia, juzgando la moral artística, tanto del autor como de la obra. (¿ ! ?)

- la filosofía, con sus lecturas tan variadas como escuelas filosóficas hay. Y, es justamente la lectura hermenéutica la que nos brinda el concepto válido de interpretación; dejando a todo el resto sumidos en sus vanas discusiones.

- y muchas otras como la antropología, sociología, la museología y las academias de arte y sus escuelas y tantos etc.

La Hermenéutica es la rama de la filosofía que encripta y cierra el vínculo entre la obra de arte y el espectador; siendo lo único válido aquello que sentimos frente a ella y haciendo posible el beneficio o rédito del vínculo Artista-Obra-Espectador (intérprete) que es: Libertad. Libertad para el artista al entregar su obra sin especulación, no necesita ni halago ni crítica que lo condicione.

Libertad para el espectador al experimentar lo que la obra produce en él. De lo apenas expuesto hasta aquí, vemos como empiezan a surgir muchas otras cuestiones, por ejemplo: el por qué y para qué del arte, la necesidad interior y exterior, la “techné griega”(técnica) como hecho fundamental en el desarrollo del arte, la función del artista, la función de las bienales de arte, y muchos otros planteos y cuestiones que hacen del Arte un tema tanto permanente como inagotable.

Refiero una anécdota ocurrida en el Centro Cultural San Martín de C.A.B.A. en una muestra de pintura: Un señor opinaba en voz alta al encargado de la muestra, sobre las obras expuestas. Inquieto por mi silencio, se acercó muy afable para saber mi opinión y así seguir con su despliegue de cultura. Mi respuesta fue: “no entiendo de pintura, sólo dejo fluir las sensaciones que las obras me producen…pero dado sus comentarios, le aporto esto que me dijo un profesor de artes plásticas; ´que las pinturas rupestres fueron hechas para un concurso de esa época´ y no como nos enseñaron en la escuela.” (ambos soltamos una risa cómplice e inocente).

“…fui al mercado y compré arroz y flores. Arroz para vivir y flores para tener por qué vivir.” (proverbio chino)

Lecturas recomendadas:

“El arte de la guerra” (Sun Tsu)

“La deshumanización del Arte” (J. Ortega y Gasset)

“Arte y computadoras. Del pigmento al bit.” (Diego Levis)

Aldo von Landesen - vlatanz@hotmail.com

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