Ciudad

El ser humano ha desarrollado y plasmado sus creencias, sentimientos, emociones y distintas necesidades en el ámbito del arte, desde el más remoto comienzo de la historia. Y la danza, como las demás artes y disciplinas artísticas, tiene un rol esencial en la vida de las personas. Así, desde los primeros ritmos percusivos hechos alrededor del fuego en la caverna, ya sea como parte del conjuro parasimpático para el éxito de la caza o como rito social de afirmación de identidad grupal, la danza es el arte de manifestarnos por el movimiento.

Y, tomando el movimiento como una de las características vitales del Ser vivo, aparece ya en la India, simbolizada en EL Señor Shiva, dios de la danza, que da origen al movimiento del cosmos. El hecho es, que la danza se extiende a las actividades humanas tomando formas sociales, religiosas, militares, etc. Por ejemplo, es el caso de la Danza Académica (en occidente Danza Clásica), que tiene su origen esencial en el Baile Clásico español (y que fuera, sólo clasificado por los maestros franceses), cuando María de Medicis se traslada de Italia a Francia y lleva con ella a los maestros de danza italianos y españoles de las cortes de Nápoles y Sicilia, que en ese momento pertenecían a la corona de España. Y, es Luis XIV quien utiliza maestros de danza para los desfiles militares, mostrando el poderío militar del imperio de manera estética y a la vez cimentando bases para el Arte Coreográfico de Grupos, también denominado Orquesografía. Cabe mencionar, que anteriormente, Isabel I de Inglaterra recomendaba ejercitar el cuerpo bailando seis “Rivoltas” por día. (La Rivolta es una forma pretérita de Danza de Corte y antepasada de las formas clásicas posteriores).

Retomando, es harto sabido que bailar o danzar, ya sean los bailes populares o las danzas de escuelas, produce en los bailarines un profundo sentimiento de libertad y liberación, de comunicación de emociones e intenciones, en fin, de grande y puro placer. Por ello es que la danza fue y es tan cuestionada y prohibida por distintas religiones, dado que el “Eros” germina en el bailar su finalidad esencial. Ya lo declara el adagio: “…reprime y modela el Eros en el sujeto y lo dominarás”.  Bástenos recordar cómo fueron desdeñados el Tango y otras tantas modalidades de bailes por ser considerados demasiado sensuales u obscenos. Pero en esta dicotomía humana de inventar dogmas, normas y reglas represoras, aparece también la necesidad de oponerse a ellas. Y es en la danza, donde encontramos el espacio sin límites para expresarnos y desarrollar nuestra esencia. En la actualidad, ante tantas incertidumbres y desalientos, vamos todos buscando en el hacer de alguna disciplina artística, la posibilidad de encontrar algo que nos equilibre y reconforte.

Según Benedetto Croce: “…es fundamental seguir nuestra intuición, porque nos ahorra experiencias negativas.” Y, es el arte y sus disciplinas, las que nos entrenan en esta ¨sabia intuición¨ que siempre nos llevará a buen fin.

Atención a esta máxima: “en arte todo está permitido, mas no todo lo permitido es arte”.

Aldo von Landesen

Bibiliografía:                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                “Formas preclásicas de la danza” – Louis Horst.

“Orquesografía” – Thoinot Arbeau

“El Alma española y el Baile” – Ana Ivanova

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