El 29 de diciembre a 7 años de la masacre de Floresta, donde tres chicos fueron asesinados a sangre fría por el accionar de un Suboficial retirado, donde simuló un robo, se plantó un arma, se amenazó a testigos. Sin embargo esta vez algo distinto pasa. A partir de ese día todo un barrio se une y empieza a reclamar justicia y los chicos siguen presentes en el corazón de sus familiares, amigos y todo un barrio que acompañó en el pedido de justicia para ellos. Cristian, Adrián y Maxi, asesinados con brutal violencia, cada 29 de diciembre son recordados por todos en una misa que se lleva a cabo en la Parroquia La Candelaria, donde el barrio reza en su nombre.
El último 29 no fue la excepción y como todos los años se llevó a cabo la misa.
Silvia Irigaray, mamá de Maxi nos dice al respecto “fue tal cual lo esperaba, mucho cariño, mucha gente, muchos abrazos y una homilía muy cálida de la mano del Padre Julio”. Siempre tengo miedo que se olviden de los chicos, dice Silvia, pero no, ahí siempre está mucha gente del barrio que nos acompaña, nos dice presentes. Eso recargó mis energías e hizo que pudiera responder a un llamado de la familia del Dr. Kissner, en la búsqueda de un corazón, tema al que me aboqué el mismo 31 de diciembre.
Quise ayudar un poquito, por ello conté que cuando fui atravesada por el dolor de la pérdida de mi hijo, doné sus órganos, dice Silvia. Les puedo asegurar que alivia el dolor donar los órganos, por eso les aconsejo a todos los que pasan una situación difícil, no ser egoísta y Dar. También les quiero decir Gracias a todos por acompañarnos, es fundamental el abrazo y el cariño sobre todo en estas fechas.