En un recorrido de pocas cuadras por la Plaza Flores pude observar lo que ya es tan cotidiano a nuestros ojos, la venta ambulante o callejera, que no la vemos, a no ser que algo nos llame la atención, que fue precisamente lo que me pasó. Fui atraída por una bonita melodía y a quién no le gusta la música?, me quedé un rato viendo y escuchando a dos muchachos con unos raros atuendos, tocando música del altiplano, mientras que una señora que los acompañaba era evidentemente la encargada de la venta de CD de este conjunto y de otros artículos como suvenir.
En realidad este tema de la venta callejera es un tema muy trillado, que no se ha podido resolver pese a las quejas de vecinos y comerciantes, se diría que este tema ha podido con intendentes, alcaldes o jefes de gobierno.
Muchas veces uno se ha visto perseguido por muchachos que venden repasadores, odio que me quieran vender repasadores, o casi se lleva por delante cuando andamos apurados, los ya famosos manteros, con diferentes ofertas, según los puestos, mates, medias, cinturones, collares, etc.
La falta de trabajo ha ido permitiendo que cada uno se gane el peso para llevar a su hogar, pero debemos recordar por más que sea de nuestro agrado tanto la música como las películas, que esta forma de venta no está permitida, que perjudica a los que pagan sus impuestos manteniendo durante todo el año sus locales en todas las épocas, las de vacas flacas o gordas.
También uno puede escuchar el tan remanido comentario de, hay tantas cosas que están mal y sin embargo siguen estando, tratemos de no acostumbrarnos a lo que no debe ser, si algo no está bien hay que quejarse, por eso de, no se queje si no se queja, quiero aclarar por si no se lee así que me encanta la música.
María del Carmen Rosselli