& Ana Paula Segurola
Canciones y danzas de Francia y el mundo hispano
Sábado 5 de julio, 17 h
Sala de Cámara
Entrada gratuita
(Por orden de llegada hasta completar la capacidad de la sala)
EL CICLO
El Ciclo de Música de Cámara de la Usina del Arte, espacio dependiente del Ministerio de Cultura de la ciudad de Buenos Aires, continúa en su temporada 2014 con la presencia de notables figuras. En junio se renueva la propuesta artística de este prestigioso ciclo, con conciertos de reconocidos artistas nacionales e internacionales tanto en la sala de cámara como en el auditorio sinfónico.
PROGRAMA
Pierre Attaingnant (1531)
Basse dance
Tant que vivray (intabulación de la chanson de C. de Sermissy)
Antonio de Cabezón (1510-1566)
Pavana con su glosa
Dulce memoria (intabulación de Doulce memoire, de P. Sandrin)
Louis Couperin (ca. 1626-1661)
Suite en Re mayor: Prélude-Allemande-Courante-Sarabande-Gaillarde-Chaconne
François Couperin (1639-1679)
Second Prélude (de L’art de toucher le clavecin)
Jean-Philippe Rameau (1683-1764)
Les tendres plaintes – Le Lardon -La Boiteuse(de Pièces de clavecin, 1724)
Antonio Martin i Coll (ca. 1680-1734)
Canción real francesa (de Flores de música, 1706)
Anónimo (Archivo musical de Chiquitos, Bolivia, ca.1730)
Amable – Francesa – Folias
Diego Fernández de Huete (ca.1650-1720)
Diferenzias de Pasacalles (de Compendio numeroso de zifras armónicas,1702)
Antonio Martin i Coll
Gran Duque
Chacona (de Huerto ameno de varias flores de música, 1708)
COMENTARIO POR ALEJANDRO GOLDZYCHER
La producción del librero e impresor francés Pierre Attaingnant (el más importante del siglo XVI) coincidió con una etapa fundacional para la música para teclado en Francia. Comprende aquélla numerosísimas chansons, además de libros de misas, motetes y danceries. Sus siete volúmenes de música para clave y órgano publicados en 1531 constituyen uno de sus principales aportes. Contemporáneo suyo fue el compositor, organista y arpista español Antonio de Cabezón, cuya importante obra para teclado le valió un amplio reconocimiento. Ya en el período barroco se inscribe la obra de Louis Couperin, quien desarrolló su carrera en tiempos de Luis XIV. Su producción, coincidente con una época dorada para la música francesa para teclado, entrañó un aporte fundamental a los repertorios de clave y de órgano. Su sobrino François, apodado “el Grande”, llegaría a ser una de las más prominentes figuras del barroco francés. Sus cuatro libros de música para clave, aparecidos entre 1713 y 1730, dominan su producción musical, extendida a obras para distintos instrumentos y a piezas de música vocal. Por su envergadura artística e histórica, su figura es comparable a la de Jean-Philippe Rameau, uno de los mayores exponentes de la música para teclado de la Francia dieciochesca. Mientras tanto, el compositor, organista y fraile español Antonio Martín i Coll reunía cientos de obras para teclado en los volúmenes que componen sus Flores de música. La obra de su compatriota Diego Fernández de Huete se desarrolló, por su parte, en un período de florecimiento de la música para arpa en España, cuyo empleo había disminuido sensiblemente durante el Renacimiento. Sus obras fueron reunidas en los libros que integran el Compendio numeroso de zifras armónicas.
DIRECCIÓN: Agustín Caffarena 1, esquina Av. Pedro de Mendoza