Organizado por el Ministerio de Cultura de la ciudad de Buenos Aires y la Academia de Bellas Artes de Venecia se estrenará en el Jardín Botánico el próximo domingo 15 con entrada libre y gratuita El Mundo de la Luna, con marionetas venecianas inspirado en el Drama Giocoso de Carlo Goldoni con Música de Baldassarre Galuppi.
El espectáculo se ofrecerá todos los domingos a las 18 hasta el 19 de febrero con actores y titiriteros argentinos, adaptación para el público porteño a cargo de Marisé Monteiro, traducción de Carlos Coccia, arreglos musicales de Martín Bianchedi y la dirección de Jorge Crapanzano y Rosa Leo.
La Academia de Bellas Artes de Venecia, símbolo de tradición italiana en la educación artística desde 1750, ha cedido al Ministerio de Cultura porteño un teatrino veneciano y 22 marionetas de gran formato e inspiración barroca para montar El mundo de la luna, una introducción a la opera para chicos y grandes.
Antecedentes de El Mundo de la Luna
El estreno de este espectáculo tuvo lugar el 29 de enero de 1750 en el Teatro San Moisé de Venecia. La trama creada por Carlo Goldoni -sin dudas el más famoso dramaturgo veneciano- propone una crítica a los lugares comunes típicos de la sociedad de su tiempo que, paradójicamente, no pierden absolutamente actualidad en nuestra época:
la falsedad e ignorancia frente a la superstición y el poder, la evolución de la ciencia, los sueños de un “mundo ideal” y la búsqueda del amor, símbolo universal de la felicidad.
Famosa es la frase original del texto Goldoniano, en referencia a la mutabilidad del sentir típicamente considerado femenino: “… va con la luna su pensamiento…”
La calidad musical del compositor -también veneciano- Baldassarre Galuppi, queda demostrada en la notable capacidad de exaltar los momentos de brillante comicidad destacando el carácter caricaturesco de los personajes, originalmente cantantes de Ópera de la ciudad lagunar. Veintisiete años después de su estreno en Venecia, será J. Haydn quien retomará los textos proponiendo su famosisíma versión musical para “el Mundo de la Luna”.
Orígenes de la academia de bellas artes de venecia
La histórica apertura de la Academia de Bellas Artes de Venecia resale al 1750 –casualmente el mismo año del estreno de la obra de Goldoni- en el día de San Luca, patrono de la Pintura, bajo el nombre de “Veneta Pubblica Accademia di Pittura” siendo Giambattista Piazzetta su primer director.
Ya en 1756 la joven institución, de carácter gratuito y libre acceso -a diferencia de sus hermanas “mayores” de Florencia, Milano y Roma- contaba con su primer estatuto, que preveía un cuerpo académico constituido de treinta y seis miembros, elegidos entre los pintores y escultores de mayor prestigio de La Serenissima. El mismo proponía: “El estudio en la Academia comenzando el día de San Luca hasta el miércoles Santo inclusive (…) sirviendo como escuela a cada uno que, por profesión o “diletto” deseara aprender los fundamentos de la pintura”.
La didáctica combinaba clases de dibujo con el estudio del desnudo dal vero, bajo el ala de su flamante nuevo Presidente, el pintor Giambattista Tiepolo – célebre por el esplendor sus ciclos de frescos- quien concentró su acción en solidificar la fama que ya había obtenido en pocos años la institución. La misma contaba para 1756 con sesenta y seis estudiantes, tanto vénetos como forasteros. Fue establecido también que cada estudiante donara como “ensayo” de su propia habilidad una obra significativa pintada sobre tela –técnica tradicional de Venecia, a diferencia de la “tabla” florentina, por ejemplo- otorgada por la institución a cada académico quien, en el plazo de tres meses, debía restituir el trabajo terminado. Así nacen las famosas Gallerie de ll’Accademia, punto obligado para cualquier amante o curioso de la historia del arte en su paso por la ciudad lagunar ya que cuenta con una gran cantidad de obras de los alumnos –devenidos maestros- más destacados que pasaron por sus ateliers, de Pietro Longhi a Canaletto, de Antonio Canova a Francesco Hayez. Se destaca sin dudas su Fondo Histórico, que cuenta con obras de incalculable valor para la Historia del Arte, como el Hombre de Vitruvio de Leonardo DaVinci, un impresionante Retablo de San Giobbe de Giovanni Bellini, dibujos de carácter religioso de Andrea Mantegna y algunos grabados que ilustran el paso de Albrecht Durer por la Republica de Venecia, entre tantos otros.
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