En la Provincia de Buenos Aires, a partir de este mes entrará en vigencia la Ley13.868, que prohíbe el uso de las bolsas Polietileno para las compras en supermercados, almacenes y autoservicios.
En realidad es como volver a otros tiempos, uno recuerda que hace muchos años no se utilizaban estas bolsas, que si bien cuando se fueron incorporando uno pensó que se quedarían de por vida con el paso del tiempo, se comprobó lo mal que le hacen al planeta.
El plástico ha inundado los mares, plazas, calles de nuestra ciudad y del mundo, en Europa hace mucho que se a tomado conciencia sobre esto y muchos supermercados, uno de los primeros en España fue Carrefour, se han cambiado las bolsitas para llevar la mercadería, por bolsas oxidegradables. Estas bolas son elaboradas con un aditivo que las hace biodegradables, al entrar en contacto con el sol y la humedad, a los 60 días comienza su degradación.
Las que estamos utilizando en este momento, circulan por la vida unos 150 años o muchos más, con todo lo que eso significa, tampoco sería bueno cambiarlas por las de papel, no nos olvidemos que para esto se necesita talar muchos árboles.
En muchos comercios en el mundo se ha comenzado hace mucho a cobrar las bolsitas, otra iniciativa para la toma de conciencia, lo que duele al bolsillo hace que las personas se eduquen.
La idea sería que comencemos a usar las bolsas retornables, en muchos almacenes de barrio, los comerciantes, las han empezado a regalar para fin de año a sus clientes.
Ya hay diseñadores que se han involucrado en el tema fabricando bonitas bolsas de diferentes telas, las que uno puede doblar y llevar en su cartera por si realiza alguna compra.
Aquí se calcula que con este sistema se podría reducir 150 millones de bolsas en un año, como todos saben la basura no orgánica, se ha vuelto un problema muy grande, y una de las formas de resolverlo es con educación y la toma de conciencia.
En algunos barrios de la Ciudad de Buenos Aires, se nota más el inconveniente de la basura tirada por diferentes lugares, que se debe también a la baja en el precio de los materiales reciclables. Las botellas de plástico que se pagaban $2 por kilo ahora se paga a $ 0,70, para tener un kilo de estas hace falta juntar más o menos 40 botellas, el cartón se paga a 0,50 por kilo, esto hace que el cartonero busque zonas, donde esté más concentrado el nivel de basura, para no tener que recorrer cientos de cuadras y obtener muy pocos resultados.
El año pasado leí un artículo del diario La Nación, que decía que en Ponta Grossa, Paraná Brasil el municipio organizó una colecta, utilizando una operatoria novedosa: la Municipalidad de este lugar pone camiones que van a los barrios, se estacionan una hora y media en un lugar y por 2 kilos de basura para reciclar, se entrega a cambio 1 kilo de fruta o verdura (las botellas tienen que estar limpias, y pueden llevar cartón, diario etc).
Estos camiones después llevan lo recolectado a lugares donde es separado por personas nucleadas en cooperativas, la iniciativa ha tenido mucho éxito, según declaran los mismos vecinos porque muchos llevan la fruta y verdura a su casa para toda la semana.
Es evidente que esto resuelve con voluntad política y concientización de todos los ciudadanos, si la voluntad no está, estaría bueno que todos nos involucremos para exigirla.
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