Los chicos estaban tomando algo en el bar de una estación de servicios en Gaona y Bahía Blanca mientras miraban los sucesos en la Plaza de Mayo, ahí sin mediar palabra el comisario tomo su arma reglamentaria y comenzó a los tiros contra ellos, hiriendo de gravedad a tres de los cuatro presentes, Maxi Tasca, Cristian Gómez y Adrián Matassa, que fallecieron sin haber podido escapar. Ante esta situación el barrio marchó junto a los padres pidiendo justicia, lograda la acusación el asesino fue puesto preso y Floresta siguió acompañando a las Madres, que cada año en esta fecha realizan una misa en la Parroquia La Candelaria, esperando el abrazo y la presencia de los vecinos para recordarlos.
En este 29 de diciembre 2025, el Padre Julio, los recuerda, a ellos y a los que cada año se suman para que no se olvide la injusticia, este año hizo referencia a lo que les debemos a estas Madres, las del Dolor y todas las que cada día no sólo piden justicia, sino que se suman a contener y a ayudar a las familias que tienen hijos víctimas de violencia o ausencia de justicia, a seguir y a lograr vivir sin una parte de su familia.
Este año Silvia Irigaray, mamá de Maxi, una de las históricas fundadoras de la Asociación Madres del Dolor, tuvo un acompañamiento importante, además de su familia y amigos, las hijas de Elvira, mamá de Cristian, y los hermanos de Angélica, mamá de Adrián estuvieron no sólo en la ceremonia religiosa, sino también en la inauguración del mural en la Plaza Monte Castro, donde se hizo además una exposición de fotos con la historia de lo que fue el proceso de pedido de justicia, como también de los distintos eventos donde los Chicos de Floresta ya son parte de la historia del barrio.
Fuerza indispensable de un gran grupo, que acompaña el coraje de esta Madre, que sigue trabajando por la justicia, de pie y con el corazón abierto a escuchar.