Desde la Gerencia Operativa Bienestar Ciudadano, trabajamos con la simple y poderosa idea de que el Bienestar empieza cuando nos encontramos y compartimos en comunidad.
Por ejemplo, cuando un vecino se toma la presión mientras espera a su nieto, cuando una vecina nos pide que le enseñemos la versión saludable de una receta dulce para acompañar el mate o cuando un adolescente se anima a sumarse a un taller que nunca había experimentado antes.
A veces, sentimos que el bienestar es algo lejano, difícil o (muchas veces) costoso. Pero, sólo alcanza con ver lo que pasa todos los días en una Estación Saludable, para entender que hay un deseo enorme y colectivo de cuidarse y de compartir, y que no cuesta nada, más que acercarse.
Lo mejor de todo esto, es que las Estaciones están abiertas para recibir a toda la familia, sin importar edades, con propuestas adaptadas a cada uno. Algunas de ellas son las siguientes:
Cumpleaños Saludables: celebraciones conscientes y sin pantallas.
Este es uno de los programas que más sorprende a las familias de la Ciudad. Los niños y niñas festejan su cumpleaños entre frutas coloridas, juegos que los invitan a ponerse en movimiento, desafíos en equipo y propuestas que los sacan de lo habitual.
No se trata de una fiesta para “portarse bien”, sino para descubrir que también se pueden divertir mientras se cuidan. Muchos padres se muestran agradecidos de que sus hijos vuelven a casa sorprendidos de haber descubierto que la naranja es una flor o de saber que lograron cooperar en un juego, sin necesidad de competir.
Son esos pequeños cambios los que muestran que estamos sembrando algo más profundo, como buenos hábitos, la promoción de una vinculación saludable y la confianza en el entorno.
Las escuelas en movimiento: aprender desde la experiencia.
Otra de nuestras propuestas que crece cada semana es la de Visitas Escolares. Recibimos alumnos de distintos colegios y de diferentes edades, y cada grupo trae una energía diferente. Algunos llegan tímidos, otros con mil preguntas, otros con carcajadas a flor de piel.
En cada visita trabajamos distintos temas, como alimentación saludable, movimiento, lectura de etiquetas, huerta, ciencia, respiración o emociones, y pueden preguntar sin vergüenza, equivocarse una y otra vez, probar, descubrir… sentir.
Muchos docentes nos confiesan que los alumnos vuelven “diferentes” de esta experiencia. Los notan más curiosos y conscientes, como si se sintieran protagonistas de su propio bienestar.
Taller “En tus Zapatos”: la empatía también se entrena.
En tiempos donde vamos rápido, vivimos a mil y, a veces, nos cuesta ponernos en el lugar del otro, este taller se volvió fundamental. En tus Zapatos, propone algo que parece simple pero, a su vez, es transformador. Invita a mirar la vida desde el lugar de otra persona, por ejemplo, de quien está siendo víctima de acoso escolar.
Lo hacemos a través de diferentes dinámicas, juegos, conversaciones profundas y ejercicios que despiertan la sensibilidad y la escucha.
Los jóvenes disfrutan esta experiencia, especialmente porque encuentran un espacio seguro donde pueden expresar lo que sienten sin ser juzgados. Y eso, la posibilidad de hablar y ser escuchado también es bienestar.
Un equipo que trabaja con el corazón.
Hay que destacar que, detrás de cada actividad (las mencionadas y muchas más), existe un equipo enorme de profesionales que ponen el cuerpo y el alma todos los días. Desde los que reciben a los vecinos con una sonrisa, hasta quienes diseñan los contenidos y acompañan cada encuentro.
A veces trabajamos bajo el sol, muchas otras con frío y viento; a veces entre risas y otras conteniendo a algún compañero que está pasando un mal momento. Pero siempre estamos, porque creemos en el poder de la cercanía y, a su vez, en la importancia de transformar el metro cuadrado.
Hace poco, una de las tantas vecinas de la Ciudad que participa en las Estaciones, escribió algo que nos conmovió. Decía lo siguiente: “Los logros y la alegría de contar con tanta dedicación es lo que veo a diario y de lo que disfruto en la plaza”.
Ese mensaje, como muchos otros que recibimos habitualmente, refleja lo que más nos importa y es que se note el cuidado, que se sienta la presencia y que el vecino se apropie del espacio.
Invitación abierta
Queremos que más personas se acerquen. Que los jóvenes encuentren en estos espacios un lugar donde poder ser, explorar, preguntar y crear. Que las familias puedan cuidarse juntas. Que cada vecino nos disfrute como aquel punto donde el bienestar es posible, accesible y disfrutable… donde es real conseguirlo.
Las Estaciones Saludables están abiertas todos los días, con distintas actividades, talleres, clases, atenciones sanitarias y siempre, ¡siempre!, con alguien dispuesto a acompañar.
Si nunca visitaron una, háganlo. Si tienen una idea o sugerencia para sumar, pasen y cuéntenla. Hay lugar para escucharnos, porque la Ciudad se construye mejor cuando lo hacemos entre todos.
El bienestar no es un lujo ni una moda, es la manera más humana de encontrarnos.
María C. Chaín.
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