La ley impone al Estado, a la comunidad y a las familias el deber de asegurar derechos fundamentales como la educación, la salud, la identidad, la convivencia familiar y comunitaria, la protección frente a toda forma de violencia, y la participación activa de niñas, niños y adolescentes en las decisiones que los afecten.
El organismo responsable de hacerla cumplir es el Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (CDNNyA), que desde su creación coordina políticas públicas, interviene ante vulneraciones y promueve programas de acompañamiento, espacios de participación adolescente y campañas de sensibilización.
Desde su implementación en 1998, la ley marcó un antes y un después en las políticas sociales porteñas. Hoy, en su vigésimo sexto aniversario, convoca a renovar el compromiso colectivo: no basta con que los derechos estén escritos en la ley, el objetivo es que se vivan cotidianamente, con igualdad de oportunidades y plena protección para todas las niñas, niños y adolescentes de la ciudad.
Derechos clave consagrados
Protección familiar y comunitaria: prioriza la permanencia en la familia de origen cuando resulte beneficioso, y promueve el cuidado por parte de padres, mamá, papá o personas responsables.
Integridad física, psicológica y social: salvaguarda la integridad biopsicosocial, la privacidad, la autonomía de valores, ideas y creencias.
No discriminación e igualdad: garantiza el derecho a la igualdad de trato sin discriminaciones.
Participación: promueve la participación social de menores y su inclusión en decisiones que los conciernen.
Educación: reconoce el derecho a una educación gratuita, inclusiva y de calidad, fomentando su participación activa en la vida escolar.
Al cumplirse 26 años, la Ciudad afirma que el desafío continúa: consolidar día a día un sistema de protección real para su infancia y adolescencia.