La seguridad vial sigue sin recibir la atención que merece: según la Organización Mundial de la Salud, más de la mitad de las muertes relacionadas con el tránsito afectan a usuarios vulnerables, que incluyen a peatones, ciclistas y motociclistas.
A nivel global, las muertes de peatones aumentaron a un ritmo de casi el doble que las muertes vinculadas al tránsito por otros mecanismos (entre 2013 y 2016 aumentaron 12.9% vs. 6.6% para otros usuarios de la vía pública).
En Argentina, el Observatorio Vial nacional informó que el 11% de los 3642 siniestros fatales registrados en 2023 afectó a peatones (n=401) (3).
De acuerdo con el Registro Hospitalario de Trauma de Fundación Trauma, sobre los 44492 hechos correspondientes a los 23 hospitales que participan de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, y la Provincia de Mendoza, el 30.7% estuvo relacionado con el transporte (13664 hechos) y el 13.1% correspondió a peatones.
Sobre los 13664 hechos relacionados con el tránsito se registraron 874 fallecidos. Es decir, una tasa de letalidad de 6.4%. Si se distribuyen los hechos por mecanismo, se observa que, si bien los peatones representaron el 13.1% del total de hechos, fueron el 20.7% de los fallecidos. Esta diferencia de siete puntos porcentuales muestra el impacto desigual de las lesiones producidas en peatones.
De hecho, en la comparación de la tasa de letalidad de peatones vs. automovilistas, se aprecia una diferencia elocuente: 10.1% vs. 5.2%.
Más de la mitad de los peatones fueron arrollados por automóviles (51.6%), seguidos por motos (19.0%) y por otros vehículos a motor (9.7%).
Con respecto a otros mecanismos vinculados al transporte, entre los peatones hubo una proporción mayor de niños: 31.8% vs. 16.7%, más lesiones en la cabeza y en las extremidades inferiores, mayor proporción de trauma grave (definido como un puntaje en el score ISS mayor o igual a 16) y una estadía hospitalaria más prolongada.
Algunas recomendaciones para reducir el impacto de las lesiones en peatones son:
Controlar el tránsito (por ejemplo: reducir la velocidad de los vehículos a través de limitadores de velocidad como lomos de burro o badenes).
Reforzar la legislación sobre regulación del tránsito,
Mejorar la calidad de los datos para limitar los sesgos en la notificación de eventos,
Elevar los cruces peatonales para favorecer su visualización,
Evitar la culpabilización a las víctimas y
Proveer vías separadas para la micromovilidad (bicicletas y monopatines eléctricos) para limitar la tendencia actual a reducir el espacio de circulación de los peatones.
Si bien cada uno de nosotros puede utilizar diferentes modos de transporte, en un momento u otro, todos somos peatones. Cuando los conductores manejan a velocidades seguras y evitan distractores, como los teléfonos celulares, se crean entornos peatonales más seguros para todos.