Ciudad

Lo encontró tirado, ahí entre la nieve, algunas partes estaban sucias otras tapadas por el barro pero al mover el gorro que cubría a medias su cabeza, comprendió la gravedad de su estado, la herida le cruzaba una parte importante de la cara y la sangre seca llegaba hasta su cuello.

Sin embargo al sentir sus manos, abrió los ojos y le pidió que no lo deje solo, ella susurró en su oído nunca estarás solo, yo te cuidaré, y si bien no le quedó la precisión del tiempo fue suficiente para que él sienta un amor inmenso, sus manos le trajeron alivio y su presencia le hizo más fácil la partida y fue allí donde le pregunto si era un ángel, ella solo sonrió.

Tan grande fue su agradecimiento que le juró amor eterno, allá donde te encuentre te amaré con la misma ternura, con la misma humildad y con la misma entrega susurró antes de irse, ella sintió en esa sinceridad un amor desconocido pero muy vibrante, no lo dejó solo, lo acuno hasta encontrar donde dejarlo descansar.

Por esas situaciones que aún no sabemos explicar en la reunión de almas se volvieron a encontrar, en ése momento se estaba diagramando el rol que cada uno desempeñaría en la próxima vida, ella vendría a experimentar las emociones humanas y faltaba un eslabón para que todo fuera perfecto. Su padre sería esa alma sumisa y correcta, su madre un torbellino de ocupaciones tendría poco tiempo para ella, también sería indiferente a sus necesidades emocionales, por lo que faltaba alguien que la despertara, él no dudó, se anotó para ser quien con sus miradas tiernas y su dedicación le despertara ese amor incondicional.

Pasó el tiempo y de ese pacto nadie más se acordó, pero al encontrarse ellos, sus miradas no pudieron despegarse y aunque no recordaban los inicios de la situación, supieron que estaban destinados a estar juntos. Lo intentaron pero él en sus batallas había dejado de sentir las emociones y ella aún soñaba con ellas, es por eso que al intentar soltarse aún se sostienen como no queriendo desprenderse, pero la frialdad de las decisiones de él a ella la lastiman y la ternura genuina y vulnerable de ella a él lo desencajan. Ella sueña aún con volar al Universo, tomados de las manos, porque se perciben, se sienten, se aman.

Atipica, una lectora de nuestro diario

Ilustración de la artista plastica Roxana Bus

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