Participaron del recorrido, acompañando a la secretaria de Cultura de la Federación, el vicepresidente 3º, Mario Oriente, el prosecretario de Hacienda, Jorge Rodríguez, además de miembros del equipo de FECOBA Cultura, dirigentes de entidades asociadas, vecinos y visitantes.
Durante la visita, el propietario de la fábrica, Nicolás Banyay, mostró el funcionamiento de la misma y compartió parte de la historia del lugar con los presentes.
También Nicolas Banyay hizo una descripción de las reparaciones que se realizaron en el lugar, que cuenta con una hermosa terraza, ambientada y con distintos niveles, desde donde se puede contemplar la chimenea famosa que se ubica al centro de la manzana.
Por su parte Jorge Rodríguez de la Asociación de Comerciantes de Floresta, a quien le agradecemos la invitación a participar de este primer encuentro de cultura, destacó la importancia de esta reapertura, como también las características del barrio con la fabricación de ladrillos, y la construcción de casaquintas, que con la llegada del tren tuvieron un auge importante.
Leonel Hernán Contreras de la Junta Central de Estudios Históricos, hizo un relato la historia del barrio de Floresta y contó algunas anécdotas, seguidas por un show de música en vivo.
Casi nos íbamos cuando se presentó Alejandra Casagrande, quien dijo ser hija de una Cerini, eran dos casadas con dos hermanos Casagrande nos dijo, mostrándose muy emocionada por la situación de que en ese lugar se hizo la despedida de soltera de su madre. La familia Casagrande vino de Italia, construyeron esta empresa familiar, se fabricaba hielo porque no todos tenían electricidad, después se vendió frío y después se alquilaban las cámaras frigoríficas, hasta que la comunidad italiana para guardar carne vacuna y porcina, ellos sólo aceptaron la porcina. Eso dio lugar a que esa comunidad hiciera luego un frigorífico que se llamó Sant Danielle, denominación del mejor prosciuto italiano.
También nos cuenta que la mujer de Juan Casagrande era cocinera en una quinta de floresta, y también hacía ramitos de violetas, cuando uno de sus hijos que estudió ingeniería y fue quien trajo las máquinas, necesitaba un inversor para instalar y poner en funcionamiento el proyecto, fue su mamá quien abrió la caja donde guardaba sus ahorros y con ello pudieron poner en funcionamiento la empresa.